jueves, 14 de junio de 2012

APRENDER FOTOGRAFIA IV

LA CÁMARA (II)

En ésta y sucesivas entradas veremos cosas de los dos tipos de cámaras que únicamente conozco lo suficiente como para permitirme hablar de ellas: las compactas y las reflex.

Las fotografías de esta entrada del blog están realizadas con compacta o móvil.

Cámaras compactas.




Son una buena opción para el fotógrafo ocasional, para viajes, para fotógrafos compulsivos (puede ser mi caso) y si da de sí lo suficiente (calidad) para documentar trabajos, incluso en video. Pocas veces alcanzan para un trabajo "serio". Tienen limitaciones objetivas, es decir, hay cosas que no hacen demasiado bien (al menos todavía, que la tecnología no duerme). Pero esto no quiere decir que dichas limitaciones afecten a todos los usuarios. Una cámara es una herramienta y si responde a nuestras necesidades, ¿para qué más? Sin embargo, el fotógrafo ocasional es posible que si desarrolla su pasión encuentre que las prestaciones de su compacta le limitan y deba buscar de entre la extensísima oferta de compactas un modelo más específico, o "dar el salto" al casi ilimitado mundo de las cámaras reflex, lo que puede resultar una opción a meditar bien, sobre todo porque cambia totalmente la forma de practicar la fotografía, así como el coste del equipo.

A favor de las cámaras compactas su pequeño tamaño, peso liviano, gama de precios muy amplia, normalmente "baratas" tanto en relación a sus "parientes" reflex, como respecto a lo que hacen; automatismos de todo tipo, que en suma pretenden hacer fácil la toma de fotografías. La oferta en la escala de aumentos (zoom óptico) es amplísima, desde los modestos 4 ó 5 x ("x" = aumentos o magnificación) hasta los más de 20 x (lo que da a un coste muy bajo magnificaciones que en las cámaras reflex cuestan un verdadero dineral). Como hay modelos (sobre todo en los de tipo "bridge") que disponen de los modos de las reflex (automáticos, semiautomáticos y totalmente manual), las posibilidades de que el fotógrafo decida sobre los automatismos propuestos por el fabricante son reales. En general son fáciles de manejar, de ahí que se llamen "point and shoot": apuntar (encuadrar) y disparar. Adicionalmente, los nuevos modelos acostumbran a llevar estabilizador de imagen, lo que aporta una ayuda interesante para los casos en que se tomen imágenes con "poca" luz o se tenga un pulso "poco firme". La profundidad de campo que aportan los sensores CCD de las compactas es mayor a configuraciones reflex "equivalentes", por lo que para algunos temas y propósitos es una clara ventaja.




En contra:  si sólo dispone de modos automáticos se limita mucho creatividad (si la cámara piensa por mí, ¿cómo voy a hacer la foto que yo quiero? Las cámaras reflex profesionales suelen carecer de los modos totalmente automáticos de captura, lo que me parece bastante lógico). El retardo existente en la práctica totalidad de cámaras compactas entre el momento en que se pulsa el botón disparador y la cámara toma la fotografía puede hacer que la imagen final sea muy diferente de la que habíamos decidido obtener (para situaciones donde existe movimiento o una acción del tipo que sea (a modo de ejemplo, las posibilidades de que en un combate de boxeo captemos con una compacta el momento en que el guante de un púgil alcanza la mandíbula del contrario son remotísimas). Cada vez menos modelos de cámaras compactas disponen de visor directo, por lo que siempre las fotografías deben tomarse mirando una pantalla LCD, que en situaciones de alta luminosidad (exteriores, con cielo despejado: a pleno sol) suele ser difícil, casi imposible, ver qué estamos fotografiando; además, poder tomar fotografías prescindiendo de la pantalla LCD nos permitiría alargar la sesión de fotos por el ahorro de batería. Otro inconveniente es que existen relativamente pocos accesorios útiles para estas cámaras, por lo que no se pueden beneficiar de la versatilidad que aportan muchos accesorios sí disponibles para cámaras reflex (disparadores externos, zapata de flash, filtros, etc. Normalmente tienen una tolerancia baja a muy baja al ruido provocado por el uso de ISOs altos, por lo que aunque la cámara disponga de un ISO máximo de 1600, o superior, probablemente más allá de ISO 200 la calidad de la imagen se deteriorará mucho (lo que sucede muchas veces, dado que los modos automáticos de las compactas suelen operar con el ISO automático y acostumbran a ser poco conservadoras respecto de los valores ISO). Además, la calidad óptica es directamente proporcional al precio de la cámara, de modo que si éste es bajo, dicha calidad será más bien pobre. Esto último, unido a las características del sensor CCD, que es más bien diminuto, en relación al tamaño de 24x36mm del negativo de película tradicional, hace que las imágenes en las que se precise de mucho detalle pueden ser irresolubles para muchas compactas. En las gamas más bajas, los formatos de salida de las imágenes suelen estar limitados a JPG.



Pero es absolutamente cierto que hay fotógrafos que realizan parte de su trabajo con ellas y obtienen magníficos resultados, merced a lo dicho más arriba: si para su tipo de fotografía las limitaciones no les afectan: sujetos o escenas estáticas (el retardo no le afecta), la luz es la que ellos quieren (fotografía de bodegón, por ejemplo o publicitaria sin exigencias en el detalle, etc.), pues las imágenes son asequibles para las "point and shoot", aunque sea a costa de elegir un modelo de gama alta, siempre más asequible, ligero y portable que el sistema reflex (cuerpo más objetivo) "equivalente".

En suma, son una opción más que recomendable para empezar y aún teniendo reflex, para ciertas ocasiones y usos.

Los teléfonos móviles.

Para mí son aún menos que una compacta (como herramienta para captar imágenes viables). A fin de cuentas es un gadget más de la herramienta multiusos en que se ha convertido el teléfono móvil, particularmente los "smartphone".




Dada su falta de especificidad y que debe compartir espacio y recursos con otras "cosas", dispositivos y funciones, es lógico que sus prestaciones (siendo mínimamente riguroso en materia de calidad) estén bastante limitadas.


Técnicamente consisten en un diminuto sensor CCD y una óptica normalmente de baja calidad, abundando las lentes de plástico. Además está la electrónica y el software que la controla, obviamente. Esas dos características objetivas ya limitan sensiblemente las posibilidades de las cámaras de los móviles, me atrevería a decir que a partes iguales. Sólo en contadísimas excepciones la calidad óptica de la lente es aceptable (mediocre, pero aceptable). Pero, siendo realistas, los teléfonos móviles no están pensados para obtener imágenes espectaculares; más bien la posibilidad de acceder a un dispositivo para tomar una instantánea documental de algo que ocurre o vemos, a fin de cuentas la llevamos en el bolsillo continuamente. Esa sí es una cámara de alta disponibilidad y accesibilidad (su principal y quizá única virtud). 


A pesar de lo anterior, lo cierto es que hago bastantes fotos con "el móvil", casi siempre como apuntes o referencias visuales (también he dicho que puedo ser un fotógrafo compulsivo). Y también, algunas veces, como ejercicio (probar cosas, fundamentalmente composiciones y tipos de escena). Y, desde que conocí http://instagram.com/ reconozco que lo uso mucho a modo de autobiografía visual y/o diario visual, usando este "site" (en realidad toda una comunidad social de imágenes) como herramienta y lienzo en el que plasmarlo. Además, me parece una forma fresca y divertida de mostrar con cierta espontaneidad cosas que en mayor o menor medida significan algo para mí; por eso lo de diario/autobiografía visual.


Cámaras y MEGAPÍXELES.


Puesto que mi opinión puede parecer poco positiva hacia las cámaras compactas y móviles, habrá quien quiera argumentar con los megapíxeles en favor de estas cámaras. Por eso, aunque más adelante se hable más adecuadamente de los megapíxieles, trazo ya en el camino una señal, válidad para todas, toditas, las cámaras: los megapíxeles en general no valen para nada, a casi nadie le valen para nada y desde luego no afectan en nada a que las imágenes sean mejores (o peores). Los megapíxeles son tamaño de la imagen y afectan al tamaño reproducible máximo (mediante impresión o revelado) que se puede obtener de una imagen sin "estirarla" digitalmente, es decir, sin remuestrearla a otro tamaño mediante Adobe Photoshop o el software que cada cual quiera. También, obviamente, sirve para "recortar", es decir, si fotografiamos un elefante a 300 metros y éste ocupa un 2% en una imagen de, digamos, 10 megapíxeles, podemos obtener un recorte del elefante "más grande" y de más calidad relativa que si lo hacemos sobre una captura de 5 megapíxeles. Pero en ambos casos lo normal será que la imagen recortada sea de calidad pobre.


Así que, para fotos normales, es decir, de tema variado y sin grandes exigencias técnicas en la salida, que vamos a publicar en internet o revelar, como mucho, a un tamaño de 20x25 ó 20x30, lo mismo nos da una cámara de 10 megapíxeles que de 5.


Pero, además, cuanto mayor es el número de megapíxeles, menos imágenes pueden grabarse en las tarjetas de memoria, más acaban ocupando en el disco duro del ordenador y debemos destinar más tiempo para todas las operaciones que hagamos con esos ficheros (descarga, edición, etc.).

Nada podemos hacer contra esto, de todas formas, porque los fabricantes de cámaras van en esa línea: hacer sensores de cada vez más megapíxeles, en buena medida porque nos han hecho creer que esa característica define una cámara como mejor (o peor). No me puedo resistir a señalar que alardear de cámara esgrimiendo este dato denota no tener ni idea.


Para qué sí y para qué no.


En mi opinión claro, con carácter general, las cámaras compactas son válidas para:


- Escenas relativamente estáticas: con poca acción o que la acción tiene una velocidad moderada y el momento álgido no es muy breve en el tiempo. No es lo mismo fotografiar una vista general de una cancha de baloncesto que el momento en que pasa la pelota por el aro, ésto último es difícil de captar con una compacta.
 
- Macro fotografía y fotografía de aproximación: tratándose de sujetos estáticos, o con escaso movimiento; sobre todo ayudados por una lente de aproximación o incluso una  lupa para obtener mejores resultados.




- Eventos y retratos informales: sobre todo si no exigen del uso del flash.

- Fotografía submarina: dado el bajo coste global del equipo, pero debiendo ir  a modelos de gama media alta, de práctica esporádica y a poca profundidad, donde se cuenta aún con luz natural suficiente.


- Para documentar trabajos propios realizados con equipos reflex: bien sea mediante fotografía o video.




- Viajes: desde la excursión de media jornada al viaje de varios días.

- Fotografía documental e incluso periodística: en situaciones bastante controladas, es decir, donde el fotógrafo puede tener cierto control y/o lo que se pretende capturar es predecible.



 Y no van a estar a la altura en:

- Fotografía macro de calidad y sobre todo en ratios de ampliación medios altos (recomiendo mi entrada en este blog sobre fotografía macro, destinada al equipo recomendable).

- Fotografía de acción: deportes y naturaleza; momentos como llegadas a meta, goles y canastas, etc., serán difíciles o imposibles de captar.

- Fotografía nocturna de calidad (o que implique largas exposiciones). Los tiempos de exposición máxima no suelen exceder de unos pocos segundos.



- Fotografía de paisaje o de otro tipo en escenas con mucho detalle "fino"; tampoco si es interesante/imprescindible el uso de filtros.

- Fotografía de estudio: bodegones, publicitaria, retrato ...

- Escenas con alto contraste: extremos blanco brillante y negros. En estos casos puede incluso resultar imposible enfocar bien donde queremos.

- Cualquier situación en la que se precise fotografiar sólo con la luz disponible y esta sea muy escasa, debiendo aplicarse valores ISO por encima de 400; en la compacta la pérdida de calidad, "limpieza", nitidez, etc., de la imagen será notable.



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