miércoles, 12 de septiembre de 2012

APRENDER FOTOGRAFIA  VI

El color (I).

¿Se puede, en fotografía, prescindir del color?

Sí. Naturalmente. A gusto del autor, básicamente. Algunos autores son netamente "blanco-negristas", prescindiendo de esta característica "básica" de la realidad.

La fotografía es un lenguaje. Como tal, tiene (debe tener) un mensaje. A dicho mensaje contribuye clara y fuertemente el color: cuál o cuáles, pero también su ausencia. El autor capaz de expresarse prescindiendo del color es sin duda un excelente fotógrafo. Porque, "lo fácil" es usar el color como tema o como lenguaje; pero, ¿qué pasa si decidimos omitirlo? Que la imagen debe ser, de fondo, de buena a muy buena para que permita esta "limitación".

La reproducción fiel del color de la escena fotografiada es imprescindible en algunos tipos de fotografía (la documental y la destinada a ilustrar publicaciones científicas, catálogos, reproducciones de originales, etc.).

Pero esta reproducción es absolutamente libre en otros casos.






En la imagen de arriba, sin más información y viendo las dos propuestas, es difícil saber si se trata de una puesta de sol o una puesta de luna llena. Si las viéramos de una en una, la de más arriba, de tonos anaranjados, nos dará la sensación de una puesta de sol, o de un amanecer incluso (menos probable). Pero la de abajo, de tonos azulados, nos sugerirá una puesta o salida de luna llena. Y sólo el color aporta esta información.

La imagen es la misma, simplemente tratada con una dominante cálida (la anaranjada) y fría (la azulada).

Esto, que puede hacerse digitalmente, mediante software de edición de imágenes, también puede preestablecerse en la cámara, en el momento de la captura. Para ello existe la función de AWB: Ajuste del balance de blancos. Para acentuar los tonos cálidos, seleccionaremos los modos nublado o sombra, o un valor alto en grados Kelvin (K), por ejemplo 6000K o superior. Para obtener la imagen azulada, la opción "incandescente" o un número bajo de grados Kelvin: 2800 a 3000 K.

Y podemos "recrear" la escena en la dirección que queramos.


viernes, 15 de junio de 2012

APRENDER FOTOGRAFÍA V

LA CÁMARA (III)

Cámaras Reflex.

Un nombre curioso para un tipo de cámara fotográfica. Deriva de SLR: Single Lens Reflex. Y la explicación la encontramos en el hecho de que lo que vemos por el visor de la cámara es lo mismo que la cámara ve (aunque no como se tomará la foto, por varias razones). Las compactas actuales pasa lo mismo, en general, dado que al carecer habitualmente de visor, usando el LCD para ver y encuadrar la escena a fotografiar, el visor nos muestra la misma área que se registrará en la foto; pero, en las cámaras no reflex digamos "antiguas" el visor se encontraba desplazado arriba a la izquierda o a la derecha del objetivo, de modo que se producía un error de paralaje, tanto más acentuado cuanto más cercano se encontrara el objeto fotografiado. A partir de una distancia media, de digamos unos 10 metros, este error de paralaje era apenas apreciable, pero con el sujeto muy próximo podíamos estar cortándolo perfectamente, por no ver lo que el objetivo.


Pues bien, con el diseño de las cámaras REFLEX este problema del error de paralaje se subsana, puesto que vemos por el visor lo mismo que ve el objetivo y que, por tanto, constituirá la foto (al menos aproximadamente en cuanto a extensión, porque el porcentaje de visión es cercano al 100% pero inferior).

Esto lo consigue la cámara mediante un espejo y un pentaprisma (un "cristal" tallado de una forma particular, con una sección pentagonal). De las reflexiones que la luz experimenta hasta llegar al visor deriva el término. Para mí bastante curioso.

Como está bastante bien explicado en muchos sitios de la web, no me voy a detener en hacerlo yo también. Te recomiendo el enlace: http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1mara_r%C3%A9flex

Y, para las imágenes esquemáticas de cómo es este mecanismo: http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1mara_r%C3%A9flex_de_%C3%BAnico_objetivo


Obviamente la cámara reflex no deja de ser un dispositivo para la toma de fotografías (y últimamente también video), y sólo voy a resaltar aquellas diferencias que me parecen verdaramente útiles, con respecto a sus "parientes" las compactas, ya vistas en la entrada anterior:

- Son normalmente más grandes que las compactas. Esto puede parecer una tontería, pero permite un mejor agarre, más consistente, lo que facilita que la cámara se mueva menos durante el momento de la toma, lo que, para mí, no es poco. También son más pesadas, lo que me gusta como valor añadido de estabilidad. Además, esto permite que puedan tener muchos mandos y botones para controlar las funciones más importantes y habituales, en vez de tener que buscarlas en menús, accesibles con un poco de práctica incluso sin separar la cámara del ojo.

- La cámara se divide ("se desmonta") en dos partes: cuerpo y óptica (el objetivo). La posibilidad de cambiar objetivos en función de las necesidades abre un mundo de posibilidades, debido a la especificidad de muchas ópticas para tareas concretas. Esto no es posible en una compacta y, para bien o para mal, todas las posibilidades ópticas de la misma las llevamos todo el tiempo y no hay más alternativas (en principio).



- Carecen apenas de retardo (milisegundos), es decir, apretar el botón disparador y que se tome la imagen es todo uno. Además, todas poseen un modo de disparo en ráfaga, muy útil en deporte y, en general, en fotografía de escenas en las que se desarrolle alguna acción, llegando incluso a (aunque sea en condiciones "óptimas" o concretas) más de una decena de capturas por segundo.

- El sensor en las reflex es CMOS en vez de CCD y bastante más grande que en una compacta. Los sensores CMOS son más tolerantes al ruido, lo provocan menos (por situaciones de luz precarias, pero también por aplicación de ISOs moderados a muy altos). Además, cuanto mayor es el sensor, mayor es la calidad objetiva de la imagen (al menos en la parte de la calidad que deriva del sensor). El siguiente enlace ofrece una información creo que suficientemente completa para entender "esto" de los sensores: http://es.wikipedia.org/wiki/Sensor_CMOS

- Raramente carecen del modo manual, habitualmente ausente en las compactas: toda la creatividad del autor está técnicamente disponible.

- Los tiempos de exposición mínimos y máximos son mucho más cortos y mucho más largos, respectivamente. Además, respecto de los tiempos más prolongados, raramente carecen del modo BULB: un modo de exposición en el que, mientras estemos pulsando el botón de disparo, el obturador no se cierra: impresincible para fotografía nocturna.

- La oferta de mandos, accesorios, baterías, ópticas, filtros, adaptadores, etc. es casi infinita. Esto aporta unas veces comodidad en el trabajo, otras opciones creativas adicionales.

- El aspecto de la captura en una cámara reflex es de relación 2/3 (salvo algún fabricante), mientras que en las compactas manejan 4/3 (relativamente más cuadrado que 2/3). Personalmente prefiero el formato 2/3, tanto para tomas horizontales como verticales. No obstante, siempre se puede recortar y reencuadrar en el ordenador, obviamente, si lo permite la composición de los elementos que aparecen.

- El equipo fotográfico basado en el sistema Reflex, sobre todo si abordemos temas muy diferentes, se vuelve muy caro, voluminoso y pesado, que hace casi imprescindible el uso de mochilas, puesto que el fotógrafo "básico" u ocasional con una cámara reflex es posible que tenga suficiente con un objetivo, pero lo normal será tener dos o más, para distintos propósitos, incluso para un tema o "trabajo" concreto. A esto hay que sumar baterías, flash/es (no imprescindible) pilas para los flashes, filtros, trípode, ... Casi nunca vas a ir muy ligero de equipo si lo tienes.

- Hay otras diferencias, pero me parece innecesario resaltarlas aquí.


Para qué sí y para qué no.

Termino antes diciendo para qué creo yo que no es necesario optar por una cámara reflex:

- Para llevarla cómodamente en el bolsillo. Que no es que no se pueda, lo he visto hacer (con objetivos "cortos", claro), pero no me parece ni sensato ni cómodo ni práctico.

- Para fotografía esporádica de eventos familiares o de amigos.

- Para fotos de recuerdo de viajes o simplemente lugares visitados.

- Para temas en los que no hay acción o el momento a fotografiar no es instantáneo e irrepetible.

- Cuando la imagen final es para uso personal o en blogs, redes sociales, etc.

- Cuando no existe o no es necesaria una calidad media-alta en el fichero de salida (imagen), bien porque no se van a hacer grandes ampliaciones, bien por otras causas.

-  Si somos perezosos o tenemos un presupuesto muy muy exiguo.


Para qué sí, con pocas o ninguna reservas:

- Fotografía nocturna y en condiciones de luz pobres a muy pobres ("night & low light photography" lo llaman en el mundo anglosajón, clasificación que me parece más precisa que su equivalente en español).



- Fotografía de deportes y naturaleza (cuando la acción es el mensaje de las imágenes).



- Si nuestra pasión y afán de superación ha encontrado limitaciones en la oferta de cámaras compactas.

- Y lógicamente para todo tipo de trabajo profesional o equivalente, de cualquier temática, salvo que las necesidades de ampliación o calidad sean muy elevadas y haya que optar por respaldos digitales.






Mis sitios ...
www.gaia-photo.com 


jueves, 14 de junio de 2012

APRENDER FOTOGRAFIA IV

LA CÁMARA (II)

En ésta y sucesivas entradas veremos cosas de los dos tipos de cámaras que únicamente conozco lo suficiente como para permitirme hablar de ellas: las compactas y las reflex.

Las fotografías de esta entrada del blog están realizadas con compacta o móvil.

Cámaras compactas.




Son una buena opción para el fotógrafo ocasional, para viajes, para fotógrafos compulsivos (puede ser mi caso) y si da de sí lo suficiente (calidad) para documentar trabajos, incluso en video. Pocas veces alcanzan para un trabajo "serio". Tienen limitaciones objetivas, es decir, hay cosas que no hacen demasiado bien (al menos todavía, que la tecnología no duerme). Pero esto no quiere decir que dichas limitaciones afecten a todos los usuarios. Una cámara es una herramienta y si responde a nuestras necesidades, ¿para qué más? Sin embargo, el fotógrafo ocasional es posible que si desarrolla su pasión encuentre que las prestaciones de su compacta le limitan y deba buscar de entre la extensísima oferta de compactas un modelo más específico, o "dar el salto" al casi ilimitado mundo de las cámaras reflex, lo que puede resultar una opción a meditar bien, sobre todo porque cambia totalmente la forma de practicar la fotografía, así como el coste del equipo.

A favor de las cámaras compactas su pequeño tamaño, peso liviano, gama de precios muy amplia, normalmente "baratas" tanto en relación a sus "parientes" reflex, como respecto a lo que hacen; automatismos de todo tipo, que en suma pretenden hacer fácil la toma de fotografías. La oferta en la escala de aumentos (zoom óptico) es amplísima, desde los modestos 4 ó 5 x ("x" = aumentos o magnificación) hasta los más de 20 x (lo que da a un coste muy bajo magnificaciones que en las cámaras reflex cuestan un verdadero dineral). Como hay modelos (sobre todo en los de tipo "bridge") que disponen de los modos de las reflex (automáticos, semiautomáticos y totalmente manual), las posibilidades de que el fotógrafo decida sobre los automatismos propuestos por el fabricante son reales. En general son fáciles de manejar, de ahí que se llamen "point and shoot": apuntar (encuadrar) y disparar. Adicionalmente, los nuevos modelos acostumbran a llevar estabilizador de imagen, lo que aporta una ayuda interesante para los casos en que se tomen imágenes con "poca" luz o se tenga un pulso "poco firme". La profundidad de campo que aportan los sensores CCD de las compactas es mayor a configuraciones reflex "equivalentes", por lo que para algunos temas y propósitos es una clara ventaja.




En contra:  si sólo dispone de modos automáticos se limita mucho creatividad (si la cámara piensa por mí, ¿cómo voy a hacer la foto que yo quiero? Las cámaras reflex profesionales suelen carecer de los modos totalmente automáticos de captura, lo que me parece bastante lógico). El retardo existente en la práctica totalidad de cámaras compactas entre el momento en que se pulsa el botón disparador y la cámara toma la fotografía puede hacer que la imagen final sea muy diferente de la que habíamos decidido obtener (para situaciones donde existe movimiento o una acción del tipo que sea (a modo de ejemplo, las posibilidades de que en un combate de boxeo captemos con una compacta el momento en que el guante de un púgil alcanza la mandíbula del contrario son remotísimas). Cada vez menos modelos de cámaras compactas disponen de visor directo, por lo que siempre las fotografías deben tomarse mirando una pantalla LCD, que en situaciones de alta luminosidad (exteriores, con cielo despejado: a pleno sol) suele ser difícil, casi imposible, ver qué estamos fotografiando; además, poder tomar fotografías prescindiendo de la pantalla LCD nos permitiría alargar la sesión de fotos por el ahorro de batería. Otro inconveniente es que existen relativamente pocos accesorios útiles para estas cámaras, por lo que no se pueden beneficiar de la versatilidad que aportan muchos accesorios sí disponibles para cámaras reflex (disparadores externos, zapata de flash, filtros, etc. Normalmente tienen una tolerancia baja a muy baja al ruido provocado por el uso de ISOs altos, por lo que aunque la cámara disponga de un ISO máximo de 1600, o superior, probablemente más allá de ISO 200 la calidad de la imagen se deteriorará mucho (lo que sucede muchas veces, dado que los modos automáticos de las compactas suelen operar con el ISO automático y acostumbran a ser poco conservadoras respecto de los valores ISO). Además, la calidad óptica es directamente proporcional al precio de la cámara, de modo que si éste es bajo, dicha calidad será más bien pobre. Esto último, unido a las características del sensor CCD, que es más bien diminuto, en relación al tamaño de 24x36mm del negativo de película tradicional, hace que las imágenes en las que se precise de mucho detalle pueden ser irresolubles para muchas compactas. En las gamas más bajas, los formatos de salida de las imágenes suelen estar limitados a JPG.



Pero es absolutamente cierto que hay fotógrafos que realizan parte de su trabajo con ellas y obtienen magníficos resultados, merced a lo dicho más arriba: si para su tipo de fotografía las limitaciones no les afectan: sujetos o escenas estáticas (el retardo no le afecta), la luz es la que ellos quieren (fotografía de bodegón, por ejemplo o publicitaria sin exigencias en el detalle, etc.), pues las imágenes son asequibles para las "point and shoot", aunque sea a costa de elegir un modelo de gama alta, siempre más asequible, ligero y portable que el sistema reflex (cuerpo más objetivo) "equivalente".

En suma, son una opción más que recomendable para empezar y aún teniendo reflex, para ciertas ocasiones y usos.

Los teléfonos móviles.

Para mí son aún menos que una compacta (como herramienta para captar imágenes viables). A fin de cuentas es un gadget más de la herramienta multiusos en que se ha convertido el teléfono móvil, particularmente los "smartphone".




Dada su falta de especificidad y que debe compartir espacio y recursos con otras "cosas", dispositivos y funciones, es lógico que sus prestaciones (siendo mínimamente riguroso en materia de calidad) estén bastante limitadas.


Técnicamente consisten en un diminuto sensor CCD y una óptica normalmente de baja calidad, abundando las lentes de plástico. Además está la electrónica y el software que la controla, obviamente. Esas dos características objetivas ya limitan sensiblemente las posibilidades de las cámaras de los móviles, me atrevería a decir que a partes iguales. Sólo en contadísimas excepciones la calidad óptica de la lente es aceptable (mediocre, pero aceptable). Pero, siendo realistas, los teléfonos móviles no están pensados para obtener imágenes espectaculares; más bien la posibilidad de acceder a un dispositivo para tomar una instantánea documental de algo que ocurre o vemos, a fin de cuentas la llevamos en el bolsillo continuamente. Esa sí es una cámara de alta disponibilidad y accesibilidad (su principal y quizá única virtud). 


A pesar de lo anterior, lo cierto es que hago bastantes fotos con "el móvil", casi siempre como apuntes o referencias visuales (también he dicho que puedo ser un fotógrafo compulsivo). Y también, algunas veces, como ejercicio (probar cosas, fundamentalmente composiciones y tipos de escena). Y, desde que conocí http://instagram.com/ reconozco que lo uso mucho a modo de autobiografía visual y/o diario visual, usando este "site" (en realidad toda una comunidad social de imágenes) como herramienta y lienzo en el que plasmarlo. Además, me parece una forma fresca y divertida de mostrar con cierta espontaneidad cosas que en mayor o menor medida significan algo para mí; por eso lo de diario/autobiografía visual.


Cámaras y MEGAPÍXELES.


Puesto que mi opinión puede parecer poco positiva hacia las cámaras compactas y móviles, habrá quien quiera argumentar con los megapíxeles en favor de estas cámaras. Por eso, aunque más adelante se hable más adecuadamente de los megapíxieles, trazo ya en el camino una señal, válidad para todas, toditas, las cámaras: los megapíxeles en general no valen para nada, a casi nadie le valen para nada y desde luego no afectan en nada a que las imágenes sean mejores (o peores). Los megapíxeles son tamaño de la imagen y afectan al tamaño reproducible máximo (mediante impresión o revelado) que se puede obtener de una imagen sin "estirarla" digitalmente, es decir, sin remuestrearla a otro tamaño mediante Adobe Photoshop o el software que cada cual quiera. También, obviamente, sirve para "recortar", es decir, si fotografiamos un elefante a 300 metros y éste ocupa un 2% en una imagen de, digamos, 10 megapíxeles, podemos obtener un recorte del elefante "más grande" y de más calidad relativa que si lo hacemos sobre una captura de 5 megapíxeles. Pero en ambos casos lo normal será que la imagen recortada sea de calidad pobre.


Así que, para fotos normales, es decir, de tema variado y sin grandes exigencias técnicas en la salida, que vamos a publicar en internet o revelar, como mucho, a un tamaño de 20x25 ó 20x30, lo mismo nos da una cámara de 10 megapíxeles que de 5.


Pero, además, cuanto mayor es el número de megapíxeles, menos imágenes pueden grabarse en las tarjetas de memoria, más acaban ocupando en el disco duro del ordenador y debemos destinar más tiempo para todas las operaciones que hagamos con esos ficheros (descarga, edición, etc.).

Nada podemos hacer contra esto, de todas formas, porque los fabricantes de cámaras van en esa línea: hacer sensores de cada vez más megapíxeles, en buena medida porque nos han hecho creer que esa característica define una cámara como mejor (o peor). No me puedo resistir a señalar que alardear de cámara esgrimiendo este dato denota no tener ni idea.


Para qué sí y para qué no.


En mi opinión claro, con carácter general, las cámaras compactas son válidas para:


- Escenas relativamente estáticas: con poca acción o que la acción tiene una velocidad moderada y el momento álgido no es muy breve en el tiempo. No es lo mismo fotografiar una vista general de una cancha de baloncesto que el momento en que pasa la pelota por el aro, ésto último es difícil de captar con una compacta.
 
- Macro fotografía y fotografía de aproximación: tratándose de sujetos estáticos, o con escaso movimiento; sobre todo ayudados por una lente de aproximación o incluso una  lupa para obtener mejores resultados.




- Eventos y retratos informales: sobre todo si no exigen del uso del flash.

- Fotografía submarina: dado el bajo coste global del equipo, pero debiendo ir  a modelos de gama media alta, de práctica esporádica y a poca profundidad, donde se cuenta aún con luz natural suficiente.


- Para documentar trabajos propios realizados con equipos reflex: bien sea mediante fotografía o video.




- Viajes: desde la excursión de media jornada al viaje de varios días.

- Fotografía documental e incluso periodística: en situaciones bastante controladas, es decir, donde el fotógrafo puede tener cierto control y/o lo que se pretende capturar es predecible.



 Y no van a estar a la altura en:

- Fotografía macro de calidad y sobre todo en ratios de ampliación medios altos (recomiendo mi entrada en este blog sobre fotografía macro, destinada al equipo recomendable).

- Fotografía de acción: deportes y naturaleza; momentos como llegadas a meta, goles y canastas, etc., serán difíciles o imposibles de captar.

- Fotografía nocturna de calidad (o que implique largas exposiciones). Los tiempos de exposición máxima no suelen exceder de unos pocos segundos.



- Fotografía de paisaje o de otro tipo en escenas con mucho detalle "fino"; tampoco si es interesante/imprescindible el uso de filtros.

- Fotografía de estudio: bodegones, publicitaria, retrato ...

- Escenas con alto contraste: extremos blanco brillante y negros. En estos casos puede incluso resultar imposible enfocar bien donde queremos.

- Cualquier situación en la que se precise fotografiar sólo con la luz disponible y esta sea muy escasa, debiendo aplicarse valores ISO por encima de 400; en la compacta la pérdida de calidad, "limpieza", nitidez, etc., de la imagen será notable.



martes, 12 de junio de 2012

APRENDER FOTOGRAFÍA III

LA CÁMARA (I)

Entramos en materia técnica, explorando las bondades (y limitaciones) de la oferta de cámaras digitales actuales.



Con notable sofisticación, las cámaras digitales actuales conservan muchas características comunes con sus predecesoras más antiguas, tanto técnicamente como en su aspecto. Sin embargo, pueden llegar a ser en buena medida "ordenadores", capaces de procesar información y convertirla en otra cosa, hasta el punto de existir modelos que ya permiten cierto grado de edición digital sobre la imagen captada.

Esencialmente son un sistema mixto, óptico y electrónico, capaz de captar el estímulo luminoso (cualquier imagen es, de forma simplificada, un puzzle de luz) y convertirlo en un fichero que contiene la imagen (o el video) captada.

La parte óptica del sistema está formado por una (en el caso de las cámaras más sencillas, por ejemplo en los móviles) o muchas lentes. Los avances en este campo han ido en la línea de generar lentes de calidad aceptable, de pequeñas a muy pequeñas, así como en incrementar su calidad sin penalizar el coste. No obstante, los avances ópticos no han sido tan revolucionarios, pese a que las ópticas fotográficas es cierto que, en general, ofrecen una calidad muy buena a un precio más que razonable.




La parte electrónica no deja de evolucionar, a pasos agigantados. Esto genera una oferta de modelos nuevos casi diaria, aunque obviamente mayor en las cámaras de gama más baja. Los elementos básicos (de forma muy simplificada) que constituyen la electrónica de la cámara son:

- El sensor, de tipo CCD en las compactas y CMOS en las reflex. Constituye el elemento fotosensible, que recibe la imagen (los diferentes rayos de luz de la escena) y la digitaliza, es decir, la codifica haciéndola inteligible a resto del sistema electrónico.
- Los procesadores de la imagen (normalmente uno, dos en el caso de cámaras de cierta gama). Se encargan del tratamiento y "racionalización" de la información que le llega del sensor.
- Memoria: algún tipo de dispositivo, normalmente extraíble, que almacena el archivo final procesado por el sistema electrónico (imágenes y videos).

Existen además dos "partes" mecánicas de una importancia trascendental: el obturador (que permite que la luz procedente de la escena alcance el sensor en el momento de la captura) y el diafragma: un orificio de diámetro variable (automáticamente o por decisión del fotógrafo) que permite un mayor o menor paso de luz hacia el sensor (siempre está abierto, varía su sección, su "tamaño"). Éste último, el diafragma, en las cámaras reflex se encuentra en el objetivo, no en el cuerpo de la cámara.


Aunque haya algún tipo más, de momento sólo voy a referirme a las cámaras compactas y a las reflex (y siempre digitales). Las denominadas "bridge" no dejan de ser una compacta grande, normalmente con unos rangos de aumento (zoom óptico) medio-alto y con algunas prestaciones y funciones de sus "parientes" las cámaras réflex; de modo que las consideraré compactas a efectos prácticos.



APRENDER FOTOGRAFÍA II

¿DÓNDE ESTAMOS?

Como decía en la primera entrada, la fotografía, respecto de la trayectoria del fotógrafo/a, no se reduce al clic en la cámara. 




Determinar dónde estamos puede parecer poco necesario, pero tiene que ver con el nivel de autoexigencia "lógico" que nos podemos (y yo creo que debemos) imponer. Al mismo tiempo nos ayudará a orientar bien las inversiones en equipo, tiempo y esfuerzo.

Podemos ser (y no deberíamos hacer mucho caso a quien nos cuestione nuestro "status"):

   a) Fotógrafo/a para uno mismo: porque la fotografía que practicamos no va más allá (la mayoría de las veces) de la documentación visual de lo que nos pasa o rodea. Sin pretensiones concretas.

   b) Fotógrafo/a para familia y amigos: Acostumbramos a ser a quien miran los amigos y familia en cualquier acontecimiento en el que estamos presentes, con ojicos de que esperan que retratemos la ocasión. Y esto nos llena.

   c) Fotógrafo/a para los demás: Cuando nuestro público alcanza a los desconocidos (no quiere decir que hagamos las fotografías que los demás quieren, que a la larga es un error, salvo que nos reporte algún beneficio, del tipo que sea, sino que se orienta a público en general).





Para mí el acto de fotografiar es vanidad. Vanidad en la persona u objeto captado; pero vanidad también de ser capaz de atesorar lo efímero, un momento intangible, real o simulado. Sea porque soy consciente de ello o porque tampoco hacemos mal a nadie, no tengo el instinto de repudiar ese "pecadillo". Difícilmente se puede ser un artista careciendo de temperamento, de la capacidad para percibir y sentir emociones, siendo gélido e impermeable a los estímulos de los sentidos. Una cosa lleva a la otra y esa vanidad y el placer de poseer lo imposible (el instante volátil), la luz mágica, el gesto angelical o torvo y adusto, nos arrastrará por diversos caminos creativos, nos reportará muy diversas experiencias.





Volviendo al dónde estamos, es evidente que nuestra tipología nos marcará exigencias menores o mayores, tanto de formación como de equipo y de dedicación a la creación misma.





Creo firmemente que existe un porcentaje ínfimo de fotógrafos que tienen un talento portentoso (al igual que músicos, escritores o pintores). Ese don tan escaso les permitirá simplemente dedicarse a crear, fluyendo las obras de manera natural y sin aparente esfuerzo. Los demás podemos alcanzar metas a diverso ritmo con esfuerzo.





También cuanto antes debemos rechazar la idea de que no hacemos mejores fotos porque nuestro equipo no es de la gama profesional o de tal o cual marca. Normalmente no es verdad. Los equipos profesionales pueden ser más potentes, con más funciones, más robustos y duraderos, pero no hacen el trabajo solos. La fotografía la hace siempre el fotógrafo. Pero no hay que tirar la toalla si los comienzos son lentos o si nos estancamos. De algún modo siempre hay que reflexionar sobre qué hacemos, porqué y cómo, así como qué querríamos estar haciendo (en realidad como en todo en la vida). 

Y, siempre, siempre, siempre, tratar de disfrutar al máximo de la pasión por la fotografía.


lunes, 11 de junio de 2012


APRENDER FOTOGRAFÍA.

Es importante que, si te interesa/gusta/apasiona la fotografía, te convenzas cuanto antes de que la fotografía es mucho más que el clic en el botón disparador de la cámara; mucho más que el equipo que se utilice (sencillo o complejísimo, barato o carísimo); mucho más que la edición digital de las imágenes en el ordenador: mucho, mucho más.


Voy a empezar por uno mismo: el/la fotógrafo/a.

Por más que les pese a algunos personajillos de mente estrecha, en principio fotógrafo es aquel que toma fotografías.

Sin embargo, voy a hacer la única distinción que me parece útil al respecto:

a)      Los buenos
b)      Los demás.

Y esta clasificación es independiente de si estás empezando o llevas una larga “carrera”; de si eres profesional (¿?) o no; etc.

¿Por qué esta clasificación?

En la medida que sea, un fotógrafo es un artista. Con unos temas, una perspectiva de ellos, unas técnicas y nos materiales concretos. Y cuya obra acabada es una imagen. Así que es la misma distinción que aplicaría a pintores, escultores, escritores, músicos, etc., etc., etc.



Con demasiada frecuencia nos perdemos, nos distraemos en lo que no es importante: lo sofisticado del equipo, lo precioso del tema abordado, la complicadísima técnica. Pero, ¿y las imágenes?




Sin ellas todo lo demás son ejercicios y piruetas que pueden no estar en la obra final.

Voy a suponer que eres un/a fotógrafo/a “actual”, es decir, “digital”. Sin desmerecer en absoluto a autores/as que utilicen otras técnicas y equipos, mi intención y conocimientos no me permiten incluirlos en las consideraciones de este blog (salvo que ocasionalmente lo especifique).

Y, dicho esto, creo que queda más o menos claro que somos legión. La inmensa mayoría pertenecemos a la categoría de “Los demás”, que podría resumir en “mediocres”, desde luego sin ninguna intención peyorativa: en la primera acepción del diccionario de la Real Academia de la Lengua: “De calidad media”. Cuanto antes conviene ser realista, y desde luego no malgastar falsa modestia pareciendo humilde. La sinceridad es siempre muy importante, sobre todo con uno mismo: ¿Para qué vamos a ir de genios si las imágenes no están a la altura? Y, aunque lo estén, ¿para qué?

Este blog va dirigido a cuantos/as hacemos de la fotografía una pasión y destinamos tiempo y esfuerzo a progresar.



Y con esta intención arranca esta etapa del blog. A compartir con quien esté interesado/a lo que es la fotografía para mí, sobre todo artísticamente, pero también técnicamente, sin intención de dirigir nada ni a nadie, sólo aportar. En este buffet de reflexiones y consejos (o, más bien explicaciones) que cada cual haga uso de lo que le sirva como mejor le interese.