
Esta captura se obtuvo con una Canon EOS 40D, a f/5,6 1/200 y 3200 ISO. Eran alrededor de las 18:00 del mes de diciembre de 2009. Evidentemente se trata de unas condiciones fotográficas extremas, porque la luz era más que insuficiente para usar esa configuración. La velocidad, porque el objetivo utilizado (Canon 100-400 L IS f/4.5-5.6) no tiene un diafragma más abierto en 400 mm, debería haber sido (para una exposición "correcta") de entre 1/2 y 1/15. Pero eso hubiera hecho imposible "detener" a las espátulas en su aterrizaje.
Esa tarde me propuse dedicar unos minutos a explorar el extremo ISO de la cámara (3200 ISO es el límite superior, activando el modo extendido de rangos ISO). Aunque la escena lo hubiera merecido, que tampoco es para tanto, las condiciones de luz, otro día, me hubieran disuadido de tomar una fotografía insalvable. Al menos la captura fue en RAW.
Después del revelado digital este fue el resultado:
Dicho revelado no fue muy agresivo; usé el Adobe Camera Raw; sólo subí medio diafragma la exposición; apliqué 20 a luz de relleno, 70 en brillo y ajusté nitidez, así como subí la temperatura de color a 7000K (la herramienta para definir el punto blanco me sugería 14700K). Después, en Adobe CS3 filtros globales para restar ruido y nada de enfoque ni curvas, ni ajuste de niveles; sólo ajustar saturación a los magentas y azules.
En fin, que, de un RAW que tiraba para atrás, con una captura muy, muy corta, todavía salió algo. Conclusión: siempre disparar en RAW y no tener miedo o reparo en probar cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario